Grup Carles Enginyeria Article Una Nova Finestra Oportunitats

Una nueva ventana de oportunidades

La Transición Energética es un concepto que dentro de los diferentes sectores que nos dedicamos a trabajar con la energía está muy asumido, pero que todavía no ha llegado ni ha cuajado en la sociedad. Por lo tanto, la fotografía actual es que los que trabajamos dentro del sector y la sociedad vamos a velocidades distintas. Y somos precisamente «nosotros» lo que tenemos que mover pieza para reducir esta diferencia en el velocímetro porque, tarde o temprano, se tiene que conseguir que el sector profesional y la demanda de la sociedad encajen y compartan intereses, o como mínimo una parte de estos. Una pieza interesante en este panorma es el Pacto Nacional para la Transición Energética de Cataluña que, entre otras, marca el horizonte del 2050 para tener un consumo de energía 100% renovable.

Una primera muestra de este interés compartido es la abolición de la ley conocida como el Impuesto al Sol que ponía muchos obstáculos a cualquier persona o pequeña empresa que decidiera invertir una parte de su capital en crear, consumir y gestionar su propia energía. La desaparición del Impuesto al Sol venía marcado por Europa a partir del 2021, pero el gobierno español ha decidido no esperarse.

Esto significa que, poco a poco, las administraciones, empresas y particulares daremos pasos (algunos con más determinación que otros) para que esta política de creación y autoconsumo de energía se extienda por todo el territorio. De una manera u otra, Europa marca cual es el camino a recorrer y deshace anomalías como el Impuesto al Sol en España, un país que a pesar de gozar de muchas horas de sol, genera mucha menos energía que Alemania, Reino Unido o Italia.

La comparativa entre países respecto a las nuevas instalaciones fotovoltaicas tampoco deja en muy buen lugar a España. Mientras que en 2017 Alemania instalava 1.750 MW, Reino Unido 910 MW, Francia 890 MW y Holanda 853 MW, España se quedava con un incremento de solo 135 MW.

Según Greenbyte, que explica qué cantidad de energía eléctrica fotovoltaica generan todos los países del mundo, desde 2010 a 2017 España ha pasado de 4.414,6 MW a 5.571 MW. Una cifra interesante, pero que queda ridícula si se comparava con la evolución que han hecho otros países del entorno en el periodo de 2010 a 2017.

  • Francia. De 1.167,8 MW a 8.134 MW
  • Reino Unido. De 0 MW a 12.397 MW
  • Italia. De 3.469,7 MW a 19.419 MW.

Puede que la desaparición del Impuesto al Sol facilite dar un auténtico salto de calidad. No obstante, este regalo nos llega con letra pequeña. Los peajes para instalar sistemas que permitan el autoconsumo se eliminan hasta el año 2026, que será cuando los gobiernos tendrán que decidir si ponen en marcha nuevos impuestos. Para poder hacerlo, deberán cumplir una serie de condiciones:

  1. Si el productor de energía recibe algún tipo de ayuda pública.
  2. Si el autoconsumo supone un 8% de la producción de energía del territorio. En ese caso, tendrán que valorar si la situación genera un impacto negativo en el sistema y lo pone en peligro.
  3. Además de estos dos condicionantes, las instalaciones inferiores a 25 kW nunca se verán afectadas por posibles nuevos impuestos al sol.

Es decir, que la gran mayoría de la sociedad, la administración, el sector industrial y el doméstico tienen via libre para producir, consumir y compartir energía. Así pues, el mundo de posibilidades que se abre es enorme. Aunque todavía necesitaremos tiempo para que la legislación se adapte a la realidad que se va imponiendo y también para que la tecnología reduzca los costes y esté al alcance de la mayoría de la población. A pesar de estas pequeñas dificultades, es evidente que la desaparición del Impuesto al Sol obre una nueva y necesaria ventana de oportunidades.