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ECONOMÍA CIRCULAR. ¿Nuevo paradigma o viejos conceptos redefinidos?

Cuando un concepto irrumpe de nuevo en el debate político-científico y se habla sobre él en diferentes ámbitos de la administración y del mundo empresarial, se organizan jornadas y se crean grupos de trabajo intersectorial, significa que existe un interés evidente en las repercusiones y las oportunidades que este nuevo concepto puede tener en el tejido empresarial del país.

Y es que, cuando se habla de Economía Circular, se hace referencia a todo lo que tiene que ver con los residuos, los materiales utilizados, el agua consumida, las energías renovables, las aguas residuales, la eficiencia energética, la análisis de ciclo de vida o el ecodiseño. Seguro que podríamos describir cada uno de estos conceptos por separado y llegar a un consenso en relación a lo que se ha realizado y las perspectivas de futuro de cada uno de ellos de forma individual. Aspectos, todos ellos, largamente trabajados y consolidados, en mayor o menor medida, desde hace tiempo. Por lo tanto, ¿es la Economía Circular un nuevo paradigma dotado de un contenido ya conocido, reconocible e implementado en muchos de los niveles de funcionamiento de las empresas? Podríamos definirlo así. Sí, puede ser un buen resumen y un primer punto de aproximación acertado.

Quizás el enfoque más adecuado se centraría en ir más allá de las oportunidades a título individual de cada una de las empresas o entidades y su interrelación con cada uno de los aspectos descritos, y ampliar el rango de visión hacia una estrategia colectiva, tanto en las relaciones continuas que se producen entre ellos y las organizaciones, como en las oportunidades de integración de actuaciones entre diferentes organizaciones. Buscando interacciones, puntos en común y una simbiosis industrial que potencie los efectos acumulativos derivados del flujo continuo de conocimientos, materiales, residuos y energía.

No hay que ir demasiado lejos para encontrar ejemplos de los beneficios de la implantación de estrategias basadas en la Economía Circular. La comarca del Anoia dispone de varios proyectos basados ​​en este paradigma. De todos es conocida la problemática histórica asociada a las aguas residuales del sector del curtido. El entendimiento y el tratamiento colectivo de la problemática permitió la creación de un equipamiento, como es la depuradora de los curtidores, situada en Igualada, capaz de tratar estos vertidos de forma conjunta y reducir sustancialmente los niveles de contaminación del agua asociados a estos procesos productivos. Adicionalmente, los lodos obtenidos del proceso de depuración de esta instalación son reutilizados en un tercer equipamiento, planta de compostaje de Jorba, donde se transforman estos lodos con elevada carga orgánica en productos aptos para el aprovechamiento agrícola.

 

Raul Antúnez

Consultor en Economía Circular a Grup Carles Enginyeria i Sostenibilitat